jueves 4 de febrero de 2010

El horror de la Galia


Relato participante en (Per) Versiones - Historia

Cicerón contemplaba el mar desde la litera que los sirvientes sostenían a pesar del calor. Agarró con más fuerza su ejemplar de Medea, la obra maestra de Eurípides. Le traía recuerdos de su hija Tulia. No pasó por alto que estaba rememorando su vida como los ancianos que ven llegar a la muerte. Cargaba más de sesenta primaveras a sus espaldas, y se encontraba cansado, hambriento, derrotado. Aquello era demasiado grande incluso para él, para el gran Marco Tulio Cicerón, que encontraría la muerte en el país que tantas veces salvó. Los cuervos lo señalaron, casi empezaba a oír los pasos de sus asesinos emergiendo entre el murmullo de las olas...