viernes 20 de enero de 2012

De piratería y visión de túnel


En los últimos meses, con la aprobación de la Ley Sinde en España y la sombra de SOPA y PIPA sobrevolando EEUU, el debate en la red sobre la libertad en Internet y la propiedad intelectual está más candente que nunca. Un servidor, que gusta de entender a todas las partes para formarse su opinión, se ha encontrado con un problema: hasta ahora no he podido entender del todo a los pocos que apoyan la Ley Sinde o SOPA fuera de la industria del entretenimiento.

No se les lee en los debates abiertos sobre el tema, lo que quizá explicaría lo endogámico de algunos de sus puntos de vista. A menudo basan la autoridad de sus afirmaciones en el número de veces que se repiten. En particular dos cuestiones:
  • La leyenda urbana de que España es el mayor nido de piratería, que si detrás de China, que si el Caribe de Internet... ¿Conocen gente que use Internet en otros países? ¿Sus datos se basan únicamente en las listas de países más piratas que crea la industria del entretenimiento, y que sospechosamente apuntan a los países con leyes de copyright más laxas sobre los que hacer lobby, motivo por el que Suecia también está ahí? Se sabe que España pujó por aparecer en una de esas fantásticas listas negras, por ejemplo. Y el aire trágico y severo con el que hablan de los horrores de las copias no autorizadas, ¿se apoya quizá en los torticeros informes de la industria que inventan pérdidas a destajo? ¿Qué opinan de los estudios contrarios a esas afirmaciones?
  • La obsesión con la piratería y el robo. De entrada ellos mismos se meten en unos berenjenales semánticos de cuidado: donde piratería ayer era vender falsificaciones, hoy es copiar y mañana parece que será prestar, o el caso del robo, que ayer era privar a alguien de un patrimonio y hoy es duplicarlo. Pero no cabe duda de que se trata de un tema muy importante cuando nunca se les escucha hablar de otros temas relacionados. ¿Dicen algo sobre el puenteo del sistema judicial que supone la Ley Sinde? ¿Qué opinan de la criminalización del enlace, que es la columna vertebral de Internet? ¿Qué opinan de que la Ley Sinde se haya creado e introducido desde otro país? ¿Qué opinan de los estudios que dicen que las pérdidas por compartir archivos son casi indistinguibles de cero? ¡Aunque sea para tirarles tomates, pero algo!
La impresión que dan es de una visión de túnel enfocada en la propiedad intelectual, que mezclada con un profundo desconocimiento de lo que es Internet provoca que cuando se mencionan las graves secuelas de medidas antipiratería como la Ley Sinde o SOPA, reine el silencio, se les reste importancia o sencillamente se cubran los oídos exclamando ¡Ña ña ña!

¡Sólo yo defiendo a los autores!
Una de las peores consecuencias de esta visión de túnel, a mi juicio, es que acaban siendo paladines únicos y excluyentes de una causa que otros defienden con mayor eficacia (porque doy por hecho que esa fijación por la propiedad intelectual tiene que ver con la defensa de que los autores puedan ser retribuidos por sus obras). De hecho no se les ve mucho el pelo en los debates en los que se intentan encontrar los mejores modos de retribuir a los autores hoy, sólo en ocasiones para repetir a machamartillo las dos obsesiones arriba citadas.

Y de eso es de lo que realmente va todo esto. No de si los contenidos deben ser gratis o no; llevamos décadas viendo películas en la tele y música en la radio sin pagar un duro. ¡Pero ahí se retribuye a los autores! me dirá algún observador. Lo cual me da la razón: es la retribución el fin último, lo demás son sólo medios que creamos para conseguirlo. Como la propiedad intelectual. Y esa obcecación con la propiedad intelectual tiene un problema: que en Internet no funciona. No tal cual está pensada. Hasta Internet vivimos una ficción en la que el intelecto se podía condensar en un libro, un CD o un DVD. La propiedad intelectual "funcionaba" porque en realidad lo hacía como propiedad física. En Internet es imposible, con lo que quienes hablan más de propiedad intelectual que de retribuir a los autores sólo van a llevarse disgustos. Genera incluso una especie de esquizofrenia, en la que por un lado se proyecta el libre intercambio de información (el todogratis) como el fin de la creación y de todo lucro, y a su vez surge el enfado cuando la gente deja su dinero en sitios como Megaupload. ¿En qué quedamos?

La propiedad intelectual del siglo XX sólo puede funcionar en el XXI convirtiendo Internet en un teletexto y las libertades civiles en un estado policial, y sobre eso ni siquiera escucho un ¡Sea! de los que nos dirigen ahí. La propiedad intelectual es un medio, no un fin. Regula el modo en que nos transmitimos ideas, por lo que afecta a numeras e importantes cuestiones extraculturales. La creamos nosotros y podemos modificarla para bien, pero también para mal. La visión de túnel en este tema es más perniciosa que muchos de los males que denuncian quienes la padecen.

2 comentarios:

  1. Muy interesante reflexión, Moisés. Salve decir que coincido plenamente :)

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